Qué ver en Praga de vacaciones

¡Lánzate a visitar Praga!

Praga tiene una magia especial que acaba seduciendo a todo aquel que la visita: puede que sea por sus estampas propias de un cuento de hadas, o por ese ambiente bohemio que la caracteriza, o por esa dosis justa de nostalgia que desprenden sus callejones…

Motivos hay muchos, pero si hay una verdad indiscutible es que Praga es una ciudad para vivirla. Por este motivo, hoy te explicamos qué ver en Praga y aquellas cosas que tienes que visitar sí o sí cuando estés en la ciudad. ¿Vamos allá?

Cuándo visitar Praga

A la hora de programar un viaje una de las primeras preguntas que solemos hacernos es cuándo es la mejor época para ir a tal o cual sitio, ¿verdad? En el caso de Praga, te diremos que el mejor momento del año para ver la ciudad es en primavera o en otoño: son épocas templadas y, aunque llueve con frecuencia, no con tanta cantidad como para convertirse en un problema. Además las temperaturas son suaves y hay muchas horas de luz.

En cambio, el invierno y el verano son épocas más desagradecidas para descubrir todo lo que Praga tiene que ofrecer: en invierno la temperatura media ronda los 0º C y el hielo está presente por todas partes pero, eso sí, la estampa de la ciudad cubierta de nieve no tiene precio. En verano es cuando más llueve y las temperaturas son muy altas, lo cual hace que la combinación de humedad y calor sea poco agradable para la mayoría.

En definitiva, si quieres disfrutar al máximo de Praga te recomendamos que programes tu viaje entre abril y mayo o de septiembre a principios de noviembre, y que te olvides tanto de los meses más fríos como de los más calurosos si tienes la posibilidad. A no ser, claro está, ¡que te gusten las emociones fuertes!

Qué visitar en Praga sí o sí

Ahora que ya sabes cuáles son los mejores meses para realizar tu viaje a esta ciudad de cuento, vamos a ver cuáles son los pequeños tesoros que tienes que visitar en Praga durante tu viaje, más allá de los puntos más típicos que todo el mundo conoce. ¿Te animas?

  1. El callejón del oro. En esta calle vivió Franz Kafka, autor de La Metamorfosis, y también se dice que es aquí donde se reunían los alquimistas de la ciudad. Todavía conserva su encanto, pero hoy encontrarás artesanías de todo tipo.
  2. Las campanas de San Vito. Estas campanas tienen historia, y es que dice la leyenda que si se rompe el corazón de la campana Segismundo es que alguna desgracia azotará el país entero. Sea como sea, escucharlas repicar es un espectáculo mágico que vale la pena vivir.
  3. Los chorros de Praga. Kafka es el gran culpable de buena parte de la afluencia de turistas a esta ciudad y, también, al museo que lleva su nombre. Ante él verás a dos hombres orinando sobre un charco que representa la geografía de Praga en el que van apareciendo diferentes mensajes y, si quieres, puedes enviar un mensaje al número que encontrarás junto a la fuente para que también tu mensaje se publique.
  4. La calle más estrecha del mundo. Bueno, no estamos seguros al 100% de que sea la más estrecha del mundo, pero la verdad es que en ella no caben dos personas a la vez. Y si no lo crees, compruébalo: la encontrarás en la calle U Luzicheko Seminare.
  5. El cementerio judío. Más de 10.000 lápidas amontonadas son el lúgubre recuerdo de una época en la que los judíos no tenían más lugar que este para enterrar a sus seres queridos, motivo por el cual empezaron a crear tumbas sobre tumbas para contrarrestar la falta de espacio. Sin duda, es una visita que merece la pena y que no te dejará indiferente.

Más allá de estos 5 puntos hay muchísimas cosas que ver en Praga: el reloj astronómico, la Torre de la Pólvora o el barrio judío son las más típicas, pero también está el campo de concentración de Terezin y opciones mucho más culturales. ¡Praga es una ciudad para todos los gustos!

Anímate a descubrir todos sus secretos, porque seguro que no te dejará indiferente.

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