Atardecer en FLorencia junto al río.

Qué ver en Florencia: un viaje diferente

Italia es un país fantástico para viajar con tu mochila: transporte público, trattorias donde degustar pizza y pasta de todo tipo, albergues... Esta semana te proponemos un viaje a Florencia, la capital de la Toscana, una región que se ha mantenido como una de las principales zonas artísticas de Europa durante más 1.000 años.

Si quieres hacer un viaje diferente y crees que el dinero puede ser un problema, ¡no te preocupes! Hoy vamos a darte todas las claves para poder realizar un viaje low-cost: coge tu mochila, un par de mudas y comprad un par de pasajes con antelación o aprovechando los chollos de última hora. ¿Preparados?

Florencia, cuna del arte

Aterrizaremos en el aeropuerto de Amerigo Vespucci, al norte de la ciudad, desde donde podremos llegar al centro mediante la línea regular de autobuses o el alquiler de un coche privado (una opción interesante si vamos a pasar más tiempo en la región).

A medida que nos acerquemos a la capital, entenderemos por qué Florencia sigue siendo uno de los centros histórico-artísticos de toda Europa: grandes cúpulas sobresalen entre los edificios renacentistas para darnos la bienvenida; a lo lejos, el Arno se encuadra entre los distintos puentes que conectan la ciudad a ambos lados del río, el campanario del Palazzo Vecchio, sede del ayuntamiento y museo de la ciudad, estirándose hacia el cielo…

Si nuestro tiempo es limitado, recogeremos nuestras bolsas rápidamente y decidiremos si acercarnos hasta el hotel o empezar nuestro recorrido por la ciudad. Si alguien se pregunta qué es lo primero que se debería ver en Florencia, la respuesta no admite dudas: el casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1982.

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Qué ver en Florencia: el casco histórico

Más pronto que tarde, deberíamos llegar a la Piazza della Signoria, una de las típicas plazas italianas del Renacimiento que buscan la apertura de los espacios y ofrecen un lugar funcional a los habitantes de la ciudad, convirtiéndose en el núcleo de la vida social de Florencia. Destaca una copia del David de Miguel Ángel (también en mármol) donde una vez estuvo el original y la estatua de Perseo con la cabeza de Medusa (Benvenutto Cellini), una de las obras manieristas más destacadas del Cinquecento italiano.

Desde aquí, decidiremos qué ver en Florencia primero, ubicándonos en un punto central del casco viejo, desde el que visitar el Palazzo Vecchio, centro administrativo y museo de la capital, u otros edificios de gran valor histórico como la Logia de la Señoría, el Tribunal de las Mercancías o el Palacio de Giovanni Uguccioni.

Antes de acercarnos hasta la Galería de los Uffizzi, a los pies del río, nos detendremos a admirar el resto de esculturas que pueblan los alrededores del Palacio Viejo, que representan el único ciclo laico del mundo. En nuestro próximo destino asistiremos a obras que datan desde la Roma clásica hasta mucho más allá del Cinquecento, donde nombres destacados como Giotto, Bellini, Boticcelli, da Vinci e incluso pintores españoles y flamencos se darán cita entre sus paredes. El precio muy ajustado (6,50 € para los adultos) hará que sea uno de los imprescindibles.

En el casco antiguo, Santa María di Fiore, la catedral de Florencia, ofrece una mezcla de gótico tardío y primer renacimiento que hará que las vistas desde el exterior y la visita interior, repleta de luz y monumentalidad, dé paso a la visión del Juicio final de Vasari, una de sus principales aportaciones al arte florentino.

Quizá el primer día haya pasado hace largo rato, pero si no es así, no olvides acercarte por el puente Vecchio, uno de los muchos puentes que permiten cruzar el río, pero de los pocos que resistieron las bombas de la II Guerra Mundial, o la Piazza della Repubblica, repleta de cafés y locales donde descansar a mediodía o a media tarde.

Otros lugares que ver en Florencia

El segundo día será la excusa perfecta para alejarnos un poco hacia los puntos más curiosos que ver en Florencia; la ciudad, dividida entre puentes, palazzos, edificios religiosos y museos, nos regalará algunas de las visiones más espectaculares del sur de Europa: la Basílica de la Santa Cruz, con tumbas de famosas personalidades como Miguel Ángel, Maquiavelo o Galileo Galilei, es la iglesia franciscana más grande del mundo y, sumado a la enorme importancia arquitectónica de este símbolo de Florencia, recoge obras de más de veinte artistas italianos.

Del mismo modo, entre los centros religiosos que ver en Florencia, deberíamos anotar también Santa María Novella, el Monasterio de San Marcos o la Basílica del Espíritu Santo; para cuando quedemos colapsados por la fe, podemos escapar hasta la Pizzale Michelangelo, el mejor mirador de la ciudad, desde donde otro David, esta vez en bronce, nos ofrecerá unas vistas dignas de intentar inmortalizar en una captura.

Otra opción es volver hasta el campanario de la Catedral de Florencia, conocido como Campanile de Giotto, aunque si no te has decidido a subir durante tu primera visita, quizá sea mejor escapar hasta los jardines de la familia Medicci, conocidos como Jardín de Bóboli, que construyó la familia Pitti y terminaría por comprar la familia rival en 1550, incrementando su extensión hasta los 45.000 m2 en el siglo XVII.

¿Estáis preparados para visitar Florencia? Gracias a la proximidad de la mayoría de las ubicaciones, deberíamos poder realizar este recorrido en unas 48 horas, pero os recomendamos encarecidamente que os dejéis seducir durante algunos días más por la capital de la Toscana, un espacio dividido en arte, cultura e historia que os seducirá a vuestra llegada

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