Panorámica del Foro romano, ¡zona imprescindible que ver en Roma!

Qué ver en Roma, la ciudad eterna

Suele decirse que Roma no se hizo en un día, ¿verdad? Y el sistema de vías, caminos y calzadas de la capital italiana es buena prueba de ello. De algún modo, estos proverbios esconden en su interior esa pregunta con mil respuestas a lo largo de tu viaje: ¿qué ver en Roma?

Por lo tanto, si ardes en deseos de aprovechar esa magnífica propuesta que has encontrado entre nuestras ofertas de viaje, te recomendamos que decidas cuántos días podrás dedicar a disfrutar de todo aquello que debes ver en Roma.

Eso sí, ante todo, un aviso: visitar una ciudad con tantos siglos de historia como Roma en 48 horas y a ciegas es una misión casi imposible a ciegas; por ello, lo más interesante es aterrizar en Ciampino o Fiumicino con las ideas claras y las visitas obligadas de nuestro viaje relámpago a la città eterna.

Qué ver en Roma en una visita exprés

Imagínate que aterrizas en las afueras a media mañana; desde los principales aeropuertos salen autobuses cada pocos minutos y todo el mundo va de arriba para abajo. Tú, haznos caso, aprovecha para comprar los tickets de autobús con antelación por Internet y estarás comiendo un buen plato de pasta o una piadina para coger fuerzas.

#1 Qué ver en Roma: el Coliseo y el Foro

Ya en la capital y con las cosas en el hotel, nos encaminaremos hacia la zona del Coliseo y el Foro romano. Ambos son dos de los edificios más visitados del mundo entero, por lo que aprovecharemos los dos por uno en entradas para ver el interior del anfiteatro y la zona del Foro, dos espacios básicos para comprender la vida en la Roma clásica.

El circo (Circus Maximus), a poco más de diez minutos a pie, es otra opción fantástica para terminar de adentrarnos en el espíritu de la época, del mismo modo que las Termas de Caracalla, si bien, con el tiempo justo, será excesivamente complejo visitarlos como merecen.

#2 ¡Lo que tienes que ver en Roma, aunque sea por la noche!

A última hora de la tarde (su horario es de 9:00 a 19:30, excepto los domingos) podemos aprovechar para acercarnos hasta el Panteón de Agrippa: un templo dedicado a todas las divinidades, cuyo estado de conservación es envidiable y ha sido considerado como uno de los recuerdos más bellos de la Antigüedad.

Por la noche, decididos a exprimir el paseo, aprovecharemos para contemplar la Fontana di Trevi, una de las fuentes barrocas más monumentales de toda Europa, así como para visitar la Piazza Venezia y al Monumento a Víctor Manuel II, conocido como el Altar de la Patria (podemos acceder a su interior de 9:30 a 17:30).

Para terminar, desde la Fontana di Trevi nos acercaremos hasta la famosa escalinata de Trinità dei Monti, a poca distancia de esta, un espacio  monumental a través del que contagiarte de espíritu italiano.

#3 El Vaticano

El segundo día de una visita exprés es habitual dedicarlo al Vaticano y a sus museos; aquí, qué hacer en la ciudad durante veinticuatro horas siempre tiene una respuesta clave: la Basílica de San Pedro, la Plaza de San Pedro y, sobre todo, los Museos Vaticanos, donde se encuentra la Capilla Sixtina, las Estancias de Rafael y una colección que uno podría contemplar vidas enteras.

Qué ver en Roma sin prisas (ni pausas)

Roma es una ciudad donde siempre encontraremos historia, arte y cultura de la que empaparnos; lo más recomendable es reservar de cuatro a siete días para deleitarnos por zonas y sin continuas prisas, puesto que puede resultar muy complicado visitar todo aquello que deseamos sin planificarlo.

Así, para ver toda la ciudad de Roma como se merece, deberíamos dedicar:

Una primera jornada a la zona de las ruinas clásicas: sobre el monte Platino, podemos visitar el Foro, el Arco de Tito y de Constantino, el Coliseo y el Circo Massimo; a poca distancia hacia el norte de la ciudad está la Columna Trajana y en los alrededores bellísimas iglesias como Santa Maria in Cosmedin, donde podemos visitar la Boca de la Verdad y Santi Giovanni e Paolo.

Una segunda jornada a la zona más cercana a la estación de Termini, donde aguardan algunas de las iglesias más famosas de Roma, como Santa Maria degli Angeli, cuya basílica barroca está construida en la roca muy cerca de la Piazza della República y la Ópera, Santa Maria Maggiore de estructura paleocristiana primitiva o la archibasílica de San Giovanni in Laterano, a mayor distancia. Si bajamos por la Vía Nacional, podremos ver y acceder al edificio del Palacio de las Exposiciones y, a poca distancia, visitar San Carlo Quatrro Fontane.

La tercera jornada puede dedicarse a ver la zona vaticana sin prisas, el Castillo Sant’Angelo, mausoleo de época romana que se modificó para la defensa de la ciudad en el siglo V; esta visita puede ocuparnos desde un día a todos los que deseemos.

El centro será el espacio perfecto para el cuarto día; visitaremos con con calma el Panteón, la Fontana di Trevi, el Quirinale o la Piazza Navona, y descubriremos todo tipo de respuestas al qué ver en Roma del que hablábamos al inicio.

Otra opción complementaria pasa por el romántico barrio de Trastevere, al suroeste de la ciudad, donde un paseo a orillas del Tíber nos permitirá descubrir los puentes y la Isla Tiberina, así como Santa María y varias villas urbanas como la Villa Sciarra.

Por último, no nos olvidamos de otras zonas de interés, como la Piazza del Poppolo, la Villa Medici o la Villa Borghese y su museo. ¡Vive toda una aventura!

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