¡Visitar París es una experiencia inolvidable! ¿Ya conoces una de las capitales de Europa?

Visitar París: qué ver en la Ciudad de la Luz

París es mucho más que la Torre Eiffel. El popular monumento férreo a orillas del Sena es el principal emblema de la capital francesa, pero París esconde —y a veces no hay que buscar mucho— otras muchas maravillas dignas de visitar.

Pasear por el Barrio de los Artistas, perderse entre las obras del Louvre o hacerse una foto ante el Moulin Rouge puede ser solo el principio de tu aventura parisina, pero tu estancia puede alargarse todo lo que te apetezca y no dejarás de sorprenderte cada día.

Si tienes pensado visitar París o quieres anotarlo como destino pendiente, aquí te traemos unas pinceladas de lo que puede ser tu viaje; acerquémonos hasta la cité de la lumière por unos minutos.... y descubramos juntos las maravillas que recoge la capital francesa.

Lo imprescindible: visitar París en un fin de semana

Dos días pueden quedarse algo cortos para conocer bien la capital, pero sirven para descubrir sus rincones más hermosos. El día de llegada puedes aprovechar el mediodía para dar un paseo por los Campos de Marte hasta llegar a la Torre Eiffel. Subir a su tercera planta es opcional, pero una verdadera gozada para la vista

Por la tarde, haz una visita al Barrio Latino —recuerda, puedes tomar un tren regional desde la estación de Torre Eiffel— con su correspondiente cena y posterior paseo hasta la Île de la Cité, atravesando el Sena por cualquiera de sus puentes. Notre Dame es impresionante a cualquier hora, pero iluminada por la noche es sublime.

Al día siguiente podemos hacer un recorrido por las principales vías de París, empezando la ruta en el imponente Arco del Triunfo, situado en medio de una de las rotondas más peculiares de Europa, donde confluyen doce vías. Desde ahí avanzamos por los Campos Elíseos, dirección Plaza de la Concordia, disfrutando sus atractivos escaparates y deteniéndonos, al azar, en cualquiera de sus terrazas para tomar un cafe au lait.

Poco antes de llegar a la Concordia, a la derecha, se alza el Puente de Alejandro III y el Palacio de los Inválidos. Aun teniendo que desviar un poco tu camino, no dudes en visitarlos. ¡Visitar París también es sacar tiempo para improvisar un poco!

Retoma después tus pasos y continúa hasta la Concordia y los Jardines de las Tullerías, haciendo un recorrido paralelo al Sena que desemboca en el Museo del Louvre. Ver este gran museo te puede llevar días, así que deja su interior para otra visita más larga.

Eso sí, asegúrate de que tu paseo por la Avenida de la Ópera, los Grandes Boulevares o la Rue Montmartre para terminar en el espectacular Hospital del Sagrado Corazón. Sus vistas mientras el Sol cae harán que la caminata haya merecido la pena y que el día termine con una energía purificadora.

Poco más se puede hacer en una estancia de dos días en París. Con esta ruta habrás descubierto las principales avenidas y paseos monumentales de la Ciudad de la Luz. Pero no dudes que será solo el aperitivo que despertará el hambre de conocer más entresijos. Volverás…

Estancias más largas: las perlas de París

Si dispones de una semana para visitar la ciudad, alarga la ruta anterior descubriendo el interior de sus monumentos, inexcusablemente Los Inválidos, la Ópera y el Louvre. Recuerda que disfrutar bien tan vasta colección es mucho más que La Gioconda, así que reserva al menos una mañana completa para ello.

Pero ve más allá: dedica una tarde, hasta la puesta de sol, para pasear por el Barrio de los Artistas, terminando con cena en cualquiera de sus terrazas y rematando la noche con el espectáculo interior del Moulin Rouge.

Las Catacumbas son también obligadas al visitar París para el viajero perspicaz. Sumérgete en el subsuelo parisino para descubrir estos túneles romanos convertidos en cementerio en el siglo XVIII. Un secreto: en algunas de estas galerías se organizan fiestas clandestinas. Si conoces a algún autóctono que las frecuente, son un espectáculo inimaginable. Eso sí, si te descubre la policía son 60 euros de multa. ¡Avisado/a quedas!

El Palacio de Versalles también es una joya arquitectónica que precisa un día completo, al situarse fuera de la ciudad. Recorre sus inmensos jardines y sus interminables estancias, y recréate en la Sala de los Espejos, donde se firmó el tratado que puso fin a la Primera Guerra Mundial.

¿Y dónde queda la inocencia en este viaje? Por supuesto, en Disneyland. No lo dudes, vayas o no con niños, rejuvenece por un día con este enorme parque temático que no te decepcionará. Quizás lo haga su precio: unos 90 euros por cabeza, ¡pero merece la pena!

Y si aún te sobra tiempo, recorre uno a uno todos los puentes sobre el Sena. Y el Panteón. Y la Torre Montparnasse. Y el Saint Sulpice. Y tantas cosas...

¿Creías que en una semana lo verías todo? No te engañes. París da para media vida. Tu viaje a la Ciudad de la Luz te fascinará tanto que querrás volver lo antes posible y seguir descubriendo sus calles. Sus monumentos. Su olor a felicidad. ¿Aún no estás buscando los vuelos?

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